Fase Élite UEFA Futsal CUP – Grupo D (Budapest)
Episodio 1 (rumbo al Danubio)
El domingo 3 de diciembre, a las 10 de la mañana, comenzaba el viaje que habría de llevarnos, a medios, directivos y aficionados hasta la capital magiar donde ya se encontraba a buen recaudo nuestro equipo desde la jornada anterior.
En la puerta del Palacio de los Deportes, provistos de todo tipo de abrigos y pellejos para combatir el más que previsible frío húngaro, nos embarcábamos en el autobús del equipo, para dirigirnos hasta Alicante, desde donde, tras los correspondientes enlaces en los aeropuertos de El Prat y Munich, y sus inevitables caminatas transbordadoras, nuestros molidos cuerpámenes y los maltratados equipajes habrían de ser trasladados a las románticas orillas del Danubio.
A la espera de que el desarrollo científico y tecnológico convierta en realidad, de una vez por todas, el teletransportador de partículas, nuestro periplo se vio salpicado por todos esos males que definen a la aviación moderna: retrasos y pérdidas de vuelos. Al inicial retraso del vuelo de Lufthansa entre Barcelona y Munich, encadenamos la pérdida del avión que había de lllevarnos hasta Budapest desde la capital bávara. El mito alemán de las cosas bien hechas se nos hizo añicos. Y la cosa no pasó de ahí porque, gracias a la gloriosa intervención de Charo, la mujer del presidente, con su dominio del alemán y el inglés en el mostrador de la compañía alemana, se solventó en gran parte el desaguisado.
Desesperados de la vida, los medios escritos se afanaban por enviar las crónicas con sus portátiles en las más enrevesadas posturas, el canterano Davichín, que viajaba también con nosotros para unirse a la plantilla, intentaba dar el merecido descanso a su maltrecha rodilla acomodándose en cualquier escalón y los demás debatíamos sobre donde nos veríamos obligados a pasar la noche, si sería al raso o en la silenciosa Terminal de aeropuerto en que nos habían abandonado (porque esa es otra, ¡o nosotros tenemos el volumen muy subido o por las centroeuropas el personal tiene menos gracia que Arnaldo Otegi contando un chiste de guardias civiles y parecen autómatas sin lengua, porque por no oir no se oye ni murmullo!), nos llegó un “salchichazo” en forma de vale de diez euros por boca, tras no poca insistencia de nuestra particular e inesperada relaciones públicas.
El mito alemán, nuevamente, volvía a naufragar, pues lejos de mostrarse ágil nos localizaba, muy a última hora y con el tiempo justo, otro vuelo a Budapest con Malev, la aerolínea húngara, lo que nos obligó a meter la directa y recorrer a galope tendido gran parte de las dos terminales del aeródromo muniqués. ¡Ni la procesionaria del pino puede asemejarse a nuestro variopinto desfile por los inacabables y silenciosos pasillos!. Fran Sáez de la Televisión Murciana y Javi Bastida de Infotv, con sus cámaras en ristre, Davichín a la pata coja, y los fumadores, como no, a la cola de tan simpar y escandalosamente notoria marcha. No creo que hubiera ser animado en todo el aeropuerto que fuese ajeno a nuestro deambular en busca de la puerta de embarque.
Pero lo mejor estaba aún por llegar, cuando el autobús que nos recogió a pie de pista para llevarnos hasta el aeroplano nos dejaba junto al avión de Pín y Pón. Creo que aquella cáscara en forma de supositorio con alas no merece otro calificativo (aunque por suerte no eran hélices lo que usaba de propulsión) por mucho que el amigo Fran se enamorara perdidamente de la belleza húngara que contaba por azafata, porque Franqui, el hombre, se enamoraría casi hasta de una cajera del metro de Budapest que le echara una agradable sonrisa (aunque esto último –que las señoronas del metro puedan esbozar una sonrisa- , bien lo saben Dios y el libertador de los húngaros, más que improbable es harto imposible).
Al final llegamos todos nosotros, aunque obviamente y como era previsible, no todos nuestros bultos. Puede decirse que la pérdida, para ser Hungría y tratándose de un aeropuerto internacional (Ferihégy), se encontraba dentro de parámetros. Lo más jodido es que uno de ellos era nuestro… que siempre se nota más.
Más trabajo para la incansable Charo a la hora de poner las correspondientes reclamaciones (eso es una presidenta, y lo demás son tonterías), y otra horita más de retraso acumulada para dar por finalizado el viaje en el “lobby” del hotel Stadion. Eso sí, allí nos estaban aguardando cordialmente Paulo, nuestro director deportivo, y Duda, nuestro mister, buena muestra de lo que debe ser un equipo.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home